lunes, 16 de mayo de 2011

Violencia en el noviazgo


Roberto Castro

08 de marzo de 2010



En México, 39% de los jóvenes de ambos sexos de entre 15 y 24 años de edad que tienen una relación de noviazgo, sufre violencia emocional (insultos, humillaciones, amenazas, etc.). De igual manera, casi 7% de los jóvenes de ambos sexos sufre violencia física en el noviazgo. Así lo revelan los datos de la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (Envinov), realizada por el Injuve en 2007. Esta misma encuesta encontró que 8% de las mujeres de esas edades sufrió violencia sexual en el noviazgo en el último año.
La Envinov 2007 es la primera encuesta nacional y latinoamericana diseñada enteramente en torno al problema de la violencia en el noviazgo, por lo que es una valiosa fuente de información. Otro hallazgo relevante es que la violencia emocional se incrementa conforme aumenta la edad de los adolescentes y jóvenes: entre los de 15 a 19 años, 32% sufrió violencia emocional en el noviazgo, mientras que entre los de 20 a 24 años dicho porcentaje aumentó a 41%. Con la violencia física y sexual, en contraste, pasa lo contrario: desciende al aumentar la edad. Así, 7.4% de los jóvenes de ambos sexos de entre 15 y 19 años sufrió violencia física en el noviazgo, porcentaje que disminuye a 6% entre los de 20 a 24 años. Y entre las mujeres de 15 a 19 años, 8.3% sufrió alguna forma de violencia sexual en el noviazgo en el último año, porcentaje que desciende a 7.8% entre las de 20 a 24 años.
La información confirma que el hecho de sufrir una forma de violencia incrementa las probabilidades de que se sufra alguna otra. Así, los jóvenes de ambos sexos que sufren violencia emocional en el noviazgo, tienen un riesgo mucho más alto de sufrir también violencia física, en comparación con quienes no sufren violencia emocional. De igual forma, las mujeres que sufren violencia física en el noviazgo tienen un riesgo mucho más alto de sufrir también violencia sexual que quienes no sufren violencia física.
Los amigos y la madre son la principal alternativa en busca de ayuda cuando se sufre violencia en el noviazgo. En cambio, maestros y personal de instituciones públicas se ubican entre las alternativas menos recurridas. Un alto porcentaje, más elevado entre los hombres, optan por no acudir a nadie. Hombres y mujeres aducen varias razones, la más frecuente es que “no tiene importancia”, razón que es reportada por una proporción mayor de mujeres que de hombres. Pero por otro lado, el doble de hombres que de mujeres señalan que la violencia “es normal en el noviazgo”, mientras que un mayor porcentaje de mujeres que de hombres señalan que “les da vergüenza” reportar estos incidentes.
En varias de las encuestas, tanto nacionales como de otros países, se ha detectado que los hombres tienden a sobrerreportar, y las mujeres a subreportar la violencia en virtud de que para los primeros una novia agresiva contradice las representaciones de género dominantes, mientras que para las segundas la experiencia de un novio agresivo tiende a ajustarse a esas mismas representaciones sociales. Las mismas estructuras de dominación de género que dichas encuestas quieren estudiar, hacen que los datos resulten distorsionados, lo que explica que se tenga una aparente prevalencia de la violencia que sufren los hombres más alta, y una aparente prevalencia de la violencia que sufren las mujeres más baja, de lo esperado. Pero se trata de problemas metodológicos que una mayor investigación en la materia permitirá, sin duda, superar.
Los resultados de la Envinov 2007 muestran que estamos frente a un grave problema social: en las relaciones de noviazgo comienzan a desarrollarse y a reforzarse desigualdades de género que se traducen en patrones de violencia emocional, física y sexual, que es preciso erradicar.

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